Fecha Nº 18 (2012)

De nuevo el regreso de tres históricos: Pela, Kbe y Karter volvieron para poner su calidad en el verde césped artificial. ¿El resultado? Un partidazo memorable que terminó en un agónico empate sobre la hora.

Había que salvar la convocatoria y nuevamente aparecieron los tres ases en la manga del Catastrófico FC: el Pela, el Kbe y el Hijo del Viento. Y como no podía ser de otra manera, volvieron con todo. Un partido que se les complicó desde el principio ya que el equipo 2 (con camisetas negras) desplegó un excelente fútbol, con mucho juego asociado y muy contundentes a la hora de la definición. Es así que llegaron a estar con cinco goles de ventaja en el marcador y la historia parecía liquidada ya que el equipo 1 no encontraba el rumbo. A todo esto, Kgon parecía un jugador de PlayStation(quizás ahora que tiene la PS3 entrena con el joystick en la mano) y gambeteaba rivales como si fueran conitos-y con papas fritas atroden-. Lo único que le faltaba a su juego era la definición ya que cada vez que quedaba frente al arquero se achicopalaba (?).

Mariox, a todo esto, recibía un fulminante pelotazo en el pecho tras cruzarse en medio de un disparo al arco de Ano (si, eran del mismo equipo… increíble). Lo dejó sin respiración un buen rato y si alguno pensó que un golpe semejante le acomodaría las ideas, se equivocó. Siguió igual de pelotudo, como siempre.

El partido fue otro cuando Karter fue al arco (había tenido un rendimiento regular en ataque pero dejó una perlita para la historia: mágico gol de taco ante la salida de Ano que estaba como arquero). El Hijo del Viento se transformó en una especie de Loco Gatti mezclado con Chilavert y el Mono Burgos (imaginen la mezcla que puede salir de esos tres). Desde el arco empezó a alentar a su equipo y a pedirles que salieran a buscar el partido. Es que parecían entregados ya y toda la confianza estaba depositada en el talento de Juanchi y la magia del Kbe. Vaya que dio resultado el incentivo: el equipo de camisetas blancas se transformó cual Decepticons (?) y los de camisetas negras se relajaron demasiado, quizás producto de la abultada(¿¡¿¡¡bultos!?!?! ¿¡lo qué!?) diferencia en el marcador.

Aparecieron Juanchi, el Kbe y un golazo del Pela Firpo llevándose un rebote milagroso y clavando la pelota en el ángulo superior derecho del arquero rival. Ya con tiempo cumplido, el árbitro (en este casoPablo, dueño de la cancha) dejó el último ataque a favor del equipo 1 y ocurrió el milagro señores: el Kbe marcaba el agónico gol que sentenciaba el empate definitivo (casi con sabor a victoria) para su equipo.

Decepción en el equipo de camisetas negras (que de todas formas sigue estando invicta desde la Fecha Nº 12) ya que en el trámite del partido habían sido muy superiores al rival (hasta con varias jugadas cuasi Barcelonescas). Pero el fútbol es así, por eso es el deporte más lindo de todos y no todo está perdido ni siquiera aún cuando todo está perdido (a la mierda, que poeta… ¡chupame la camiseta!). Los dejo que me está sonando la alarma del celu porque es hora de tomar mi medicación. La seguimos la próxima, cuando la pelota haya terminado de rodar y el eco del silbatazo final de la siguiente fecha marque mi entrada triunfal, casi como una especie de batiseñal futbolística (?).

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